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- La escuela pública cada vez menos gratuita y más fragmentada

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LA ESCUELA PUBLICA CADA VEZ MENOS GRATUITA Y MAS FRAGMENTADA

por Arquímedes Piol

La primera Ley de Educación de nuestro país, la Ley 1420, sostiene dos principios fundamentales: La obligatoriedad y la gratuidad de la enseñanza pública a nivel primario y la gratuidad en los niveles secundario y universitario. El segundo principio como consecuencia inevitable del primero en lo que se refiere al nivel primario. No se puede garantizar la obligatoriedad de la asistencia a clase si no se asegura que también sea gratuita, afirmando el principio democrático de que todos los ciudadanos puedan tener acceso al conocimiento. Otros de los fundamentos de la mencionada Ley son que el Estado Nacional debe concurrir con los recursos necesarios para garantizar, a su vez, el carácter integrador y solidario de la educación consolidando una cultura nacional en un país tan extenso y despoblado. El guardapolvo blanco nos identifica como ciudadanos de una Nación; dentro del ámbito de la Escuela somos todos iguales sin distinción de credo, raza o condición social.

Todo ello enmarcado en la premisa de que la Nación, a través de su presupuesto educativo, debe asegurar el funcionamiento de las escuelas, aportando todo lo necesario: los edificios y su mantenimiento, el moblaje, el material didáctico y los docentes con sueldos dignos.

Con posterioridad fueron creadas las Cooperadoras Escolares, cuyos objetivos principales son los de complementar aquellos principios básicos: brindar a los niños de menores recursos los elementos necesarios para poder asistir a la escuela: útiles, libros, vestimenta, etc.

Poco a poco, con el transcurso del tiempo, estos principios se fueron desvirtuando y actualmente las Cooperadoras constituyen el principal sostén económico (cuando los fondos obtenidos mediante el aporte de cuotas de los padres y la realización de distintos eventos lo permiten) que pueda asegurar el normal o casi normal funcionamiento de las escuelas públicas: desde la tiza y el borrador, pasando por los elementos de limpieza, la iluminación, la reparación de las roturas hasta el material didáctico (libros, materiales para talleres y laboratorios, compra y adecuación de computadoras, etc.), todo lo aportan las Cooperadoras. El Estado o la Provincia solo aportan el pago, cuando lo hacen, de los sueldos de nuestros docentes y auxiliares, quienes también vieron mermados sus ingresos.

Asimismo, la provincialización de las escuelas nacionales por aplicación de la Ley Federal de Educación, significó un desmejoramiento a nivel económico y educativo, resultando en una lisa y llana nivelación hacia abajo.

Ronda en el ambiente educativo un proyecto gubernamental de municipalización de las escuelas. Pese a que se lo rodea de una aureola de reforma para mejorar la gestión tanto administrativa como educativa, en la realidad haría que existieran escuelas pobres y escuelas ricas según la capacidad económica de cada municipio. Además esta fragmentación desvirtuaría el carácter integrador y solidario de la educación pública nacional.

Creemos que la participación de los padres tanto desde el punto de vista económico (aunque sea con un mínimo en el monto de las cuotas) como de su aporte personal en las Cooperadoras y la de estar participando en la FECEP, junto con los otros estamentos de la comunidad educativa, son los pilares fundamentales y única garantía del sostenimiento y defensa de nuestra tan vapuleada escuela pública. No dejemos que se deteriore aún más.

Los principios básicos de la Ley 1420 arriba mencionados, hoy día parcialmente pervertidos, siguen siendo válidos. Sepamos defenderlos.