Misiones

Posadas: Las escuelas sufren cada vez más la falta de compromiso de los padres

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A los gastos de limpieza se suma la compra de mobiliario y en algunos casos, el pago de porteros
En muchos casos los padres usan a la escuela como contención de sus hijos y no colaboran con la cooperadora escolar, encargada de afrontar los cada vez más abultados gastos de mantenimiento edilicio




Obras: Con el trabajo de padres y docentes, la escuela 675 de Posadas construyó el tinglado para el patio interno.

 


[Foto:Marcos Otaño]

Posadas. Si bien las cooperadoras escolares desde sus orígenes trabajan para cubrir parte de los gastos que demanda el mantenimiento de los establecimientos educativos, en la actualidad deben afrontar mayores gastos y en muchos casos, la falta de compromiso de los padres de sus alumnos.
En algunas escuelas del interior de la provincia, o con menos de 600 alumnos, el trabajo mancomunado entre padres, profesores y alumnos deja un resultado positivo en las organización de tareas extraescolares para recaudar fondos. Mientras que en escuelas superpobladas, con más de mil alumnos, es casi una misión imposible captar la atención y colaboración de los padres.

Una contención
Para Hugo Rodríguez, docente y padre, el gran problema es que la mayoría de los padres utiliza a la escuela como una contención de los chicos.
"La mayoría de los padres, y me incluyo, quizá consideramos a la escuela como una contención, es decir mandamos a nuestros hijos a la escuela por una obligación moral y más que nada para que estén en un lugar que hace que estemos tranquilos", opinó el profesor de ciencias económicas de la Escuela de Comercio 6 de la capital misionera y padre de dos adolescentes.
Y recordó que la semana pasada no pudo concretarse la asamblea de la cooperadora escolar porque se presentaron doce padres, cuando se necesitan como mínimo 50, de un establecimiento educativo que cuenta con una matrícula de 1500 alumnos.
Teniendo en cuenta que el Consejo General de Educación se encarga de los sueldos de los docentes, el resto de los gastos estaría prácticamente en manos de la escuela. "Sin la cooperadora no podría existir la escuela, porque por la cantidad de chicos se necesita el mantenimiento, ya que se rompen los baños, pizarrones, pupitres y sillas, entre otras cosas?, comentó Rodríguez.
 El docente expresó que el Consejo les provee de material para actividades administrativas, entre ellos de libros de aula y de tema, de libretas, y a través de un proyecto de los alumnos de ciencias naturales también les otorgó doce computadoras y un microscopio electrónico. Pero la instalación corre por cuenta de la cooperadora. ?También tenemos dos aulas de informática cerradas con rejas para que no haya robos, y hemos contratado un sistema de seguridad con alarma, y todos los meses tenemos que pagar el monitoreo de la alarma", indicó.
Pero no todas son pálidas, el  padre de un alumno de EGB3 donó  un mueble para los nuevos libros de la biblioteca.
La recaudación de la cooperadora proviene del cobro de una cuota a los alumnos que se hace al inicio del ciclo lectivo, de los ingresos de la cantina, de la venta de insignias y remeras para educación física y del cobro de cinco pesos anuales para el uso de la biblioteca.
Sobre el pago de la cuota inicial, Rodríguez dijo que en muchos casos los padres no colaboran "porque el Gobierno dice que la escuela es gratuita. Además en los cursos superiores son muy reacios a pagar". Esto se debe a que en general  el chico de curso superior se maneja solo, él mismo se matricula  y hay casos en que el padre le da el dinero pero no paga.
En este sentido, el integrante de la cooperadora expresó que con el aumento del nivel del curso se produce la baja en el porcentaje de la recaudación. "El curso del tercer año es muy difícil que pague, porque el alumno del segundo año que pasa a tercero a veces ni se matricula, y hay que andar atrás".
Este año la cooperadora recaudó 18.700 pesos, mientras que  el año anterior fueron 22.500 pesos, recaudados.
Y si en algún momento del año no tienen fondos, lanzan el bono colaboración, ?pero en los cursos superiores, así como llevan, devuelven los números?, advirtió.
En la búsqueda por entender lo que pasa, Rodríguez consideró que los chicos tienen una cultura muy difícil de cambiar. "El año pasado arreglamos 370 sillas de caño que se habían roto en los respaldos y el asiento; de esas, 200 ya se volvieron a romper".
Por todo ello puso en valor la tarea de la cooperadora, porque "si una escuela no tiene una cooperadora que la acompañe es muy difícil cumplir con la tarea docente".

Venta de productos y fiestas{mospagebreak}
Venta de productos y fiestas
El Bachillerato con Orientación Laboral Polivalente N° 11 de Campo Grande, ubicado a unos 50 kilómetros de Oberá, tiene una matrícula de 500 alumnos. Padres, centro de estudiantes y profesores realizan actividades extraescolares durante todo el año para cubrir los gastos de mantenimiento.
La directora Rosa Isabel Silvera comentó que las rifas, campeonatos de voley y bailes son algunas de las actividades que emprenden para recaudar fondos.
A ello se suman imprevistos que afrontar como por ejemplo, días pasados, cuando se quemó el disyuntor por un rayo, y el arreglo les demandará unos 100 pesos, más honorarios del electricista.
Ya organizaron un desfile para el Día del Amigo para pintar el playón de 400 metros cuadrados que les costará unos 1000 pesos. Para sus tradicionales eventos del día de la primavera y homenaje al profesor, Andrujovich cuentan con la colaboración del intendente (preceptor en la escuela) y del municipio en general. Por su parte, el Instituto de Enseñanza Agropecuaria (IEA) N° 3 de San Vicente, en lugar de cooperadora, tiene el acompañamiento de una asociación civil.  Es que la actividad no se remite sólo a mantener el edificio escolar y organizar la fiesta de recepción, sino que también operan con la compra y venta de productos orgánicos en el sistema de pasteurización que poseen, organizan festivales de doma y folclore y brindan servicio de electricidad y carpintería, entre otros.
El instituto tiene una matrícula de unos 250 alumnos, más unos 50 de las tres aulas satélite ubicadas en Colonia Aparecida. El régimen es de jornada completa, con talleres didácticos productivos para el manejo de una pequeña granja, y de los 250 alumnos unos 100 también se quedan en el internado.
La rectora del establecimiento, Claudia Machado de la Rosa, comentó que reciben el aporte de la Provincia para el comedor y a los alumnos se les cobra una cuota mínima.
Otro caso es el grupo de padres de la cooperadora de la Escuela 675 del barrio posadeño Mini City que, que con el aporte del Club de Madres y fondos del quiosco de la escuela, pudo concretar el techado del patio interno, con una inversión de unos 5000 pesos. También pintaron el muro perimetral y pretenden arreglar el piso del patio.
De esta manera, el compromiso de los padres hacia la institución varía de acuerdo con la cantidad de alumnos matriculados y a los usos que le dan a la escuela.


Limpieza y falta de porteros
Otro inconveniente que afrontan las escuelas es la falta de personal para que realice la limpieza.
En el caso de la Escuela de Comercio 6, cuando se trasladaron al nuevo edificio, en 1988, tenían diez porteros. "Eran nueve porteros, tres por turno y una persona que vivía en la escuela, era el mayordomo y también hacía tareas de limpieza. Pero con el paso de los años y por diversas razones, ahora  tenemos tres, uno para cada turno. Es decir, además de comprar los elementos de limpieza tenemos que pagar a otra persona para que haga la limpieza", precisó Hugo Rodríguez, padre y docente.
También la cooperadora del Bolp 11 de Campo Grande contrata a una persona para la limpieza del edificio, porque tienen una sola portera que en la actualidad está afectada a tarea pasiva.

Fuente: Territorio Digital

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