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Cooperadores de la CABA en la Escuela Itinerante junto a los docentes

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Este jueves 4 de mayo, representantes de cinco Cooperadoras Escolares de la Ciudad (algunos de ellos delegados de cooperadoras por su Comuna) participaron de una charla en la Escuela Itinerante que los docentes mantienen frente al Congreso Nacional. Allí brindaron su apoyo a la lucha docente y contaron su experiencia de trabajo comunitario en la escuela pública, donde las Cooperadoras ocupan cada vez más un lugar que deja vacante el Estado. Compartimos un texto escrito por Gustavo Alonso, padre cooperador de la Escuela Nº 12 D.E. 7 “Facundo Zuviría”, que resume el sentir y pensar de los presentes en esta actividad.

"Cooperadoras Escolares - Mucho más que una feria del plato". Hace más de 200 años, el 15 de Octubre de 1816, pocos meses después de haberse declarado la independencia del país, un grupo de vecinos de Chascomús constituyó una Junta para promover la escuela de la zona. Antes que los funcionarios del naciente Estado Nacional se hicieran presentes, la comunidad fue capaz de organizarse políticamente para hacer frente a sus necesidades. Quiero hacer énfasis en el término “organizarse políticamente”, porque es un concepto que creo está generalmente negativizado. Muchos tratan de convencernos que la palabra política es “mala”.

El concepto de “política”, deriva del griego antiguo y hace referencia al gobierno de las “polis”, las ciudades griegas. El sufijo “tica”, en términos estrictos, se traduce generalmente como “relativo a”. Política entonces es lo relativo a las ciudades o estados. Entonces, la política, estaba asociada al concepto de “asuntos públicos” para diferenciarlos nítidamente de los “asuntos privados”. Lo “político” era inherente al ciudadano preocupado por el gobierno de la cosa pública, y completamente ajeno a quienes sólo privilegiaban sus asuntos privados. “Idios”, viene de la misma cuna y significaba “privado”.

La “idiótica”, entendida como “el gobierno de lo privado”, no era una actividad apreciada por los ciudadanos preocupados por los asuntos públicos; por el contrario, llegó a tener una carga semántica tan negativa que la palabra “idiota” deriva de aquella otra y señalaba al que sólo privilegiaba sus propios asuntos particulares haciendo caso omiso de las cuestiones que afectan a todos los ciudadanos. Las cooperadoras de hoy no tienen gran diferencia de cimientos a aquella Junta chascomunense, pero si mas complejidad. La disfuncionalidad de los funcionarios sigue poniendo a nuestras comunidades en el compromiso de sostener la educación pública con la generación de recursos propios para solventarla económicamente, y ahí es donde aparecen la feria del plato, las jornadas de trabajo, los festivales, bonos contribución y la eterna búsqueda de donaciones. Podríamos así jugar eternamente a los bomberos, apagando los incendios provocados por la desidia, pero también sabemos hace tiempo, que debemos instruirnos cívicamente, capacitarnos y convocar al resto de la comunidad para hacernos voz, y si es necesario grito, de los derechos de nuestros hijos a una educación de calidad, integradora, contenedora y conciente de la realidad social.

El reclamo es “derecho y deber” de las comunidades. Reconociendo “comunidad” como el conjunto de padres, madres, tutores, alumnos, docentes y no docentes, porque no tendría sentido el ser de los unos sin los otros. Infraestructura, mantenimiento, construcción de escuelas para satisfacer la demanda de vacantes, material didáctico y administrativo, son algunos de los recursos materiales por los que pedimos, pero no olvidemos los recursos humanos, equipos de orientación para acompañar a nuestros niños y sueldos dignos para los trabajadores deben ser premisa. Ante la falta de presupuesto asignado y la subejecución del mismo, sumado a la ideología contraria a lo público de la gestión actual a nivel nacional y de la ciudad, ante el manoseo en los discursos que hablan de, por ejemplo, caer en la escuela pública, podemos y debemos reflexionar, accionar y emitir opinión para concientizar lo que vive la educación desde adentro. Porque si de caer en la escuela pública se trata, me quedo con la decimosegunda definición de ese verbo de la Real Academia: (12. intr. Venir en conocimiento, llegar a comprender). Porque los niños caen en ella, caen en que existe la igualdad de derechos, caen en la solidaridad y en el compañerismo. Caen en que no solo de erudición académica se trata el saber, también caen en que pueden levantarse luego de una caída. También caemos los padres y las familias en que hay que ponerle el hombro a la escuela, porque los gobernantes no caen en que la educación digna y de calidad es un derecho. Y duele la caída y también el abandono.

Y volvemos a caer, y comprendemos, que la única manera de construir, es en comunidad. Por lo antes dicho, debemos abrir la puerta de las escuelas, es necesario construir puentes entre las cooperadoras y compartir, para nutrirnos mutuamente de nuestras experiencias. Quizás mi problema de hoy haya sido solucionado por otros ayer. Mi premisa como cooperador es “lo que se sabe se comparte y lo que no, lo aprendemos juntos” Seamos menos “Idióticos” o “Idiotas” y seamos más “políticos”, involucrémonos en los asuntos públicos, la indiferencia produce resultados nefastos. Y comulgo con Platón en que “El precio de desentenderse de la política es el ser gobernado por los peores hombres”